jueves 14 de julio de 2011

Lettre VIII

Me he escrito demasiados poemas de cumpleaños. Para los ejercicios literarios existen las bitácoras como ésta, ya sé, pero hoy no cometeré ese error. Me gusta publicar, o sea, no me gusta ir de gira estilo escolar a leer, realmente odio leer, el junte con otros escritores, el ir y venir de palabras amables y de proyectos que de concretarse serían una burla. Lo que me interesa es el proceso, preludio se llamaría si se tratara de hacer el amor. Lo emocionante es tramar el libro, una vez está aquí(entiéndase entre mis manos) se me antoja ser una coneja. Ya no lo quiero más.

Soy buena planificando. Me enamora cada pieza de ropa que acomodo en el carrito de compras, en el closet o en el equipaje; comprar el tiket de avión, elegir hotel, hacer la lista de invitados a una fiesta… justo cuando tengo que vestirme, bajarme del avión, saludar a los asistentes… la algarabía se diluye. Entonces, quiero encender la tele para poder dormir una siesta sintiéndome acompañada.

Me voy a enfocar en la foto de abajo: Cuento 4 velas y siete enanos. El 14 de julio cayó miércoles. Nadie celebra su cumpleaños un miércoles. La fiesta tuvo que darse en fin de semana. Debí ser muy feliz ese día, simplemente porque aún no era el día.

Le decía a Luvia que es buena señal que le comente a otros que lo nuestro me tiene contenta. Ella no evita preguntarnos por cuánto tiempo, pero el tiempo significa poco para mí, que todo lo repito. Le he hecho prometerme que este jueves se dejará grabar mientras me canta, que el domingo iremos al Viejo San Juan por más fotos y una borrachera, que hará dos o tres malabares para mantenerme entretenida, deseando que permanezca, que no se acabe, deseando esto mucho más que se vaya para poderla anhelar.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Tú que pares libros como si fueran furias criadas en la lengua ahora no los deteste o hazlo, son tus monstruosas criaturas cargadas de belleza. Tú que alguna vez tuviste a un hombre que ceceaba y que aprendió a gruñir como sus perros sigues en tus embrollos decorados con muñecas y en tus adivinanzas de bolas de cristal casi siempre te extravías como el sigiloso navegante que busca un cobijo en el que desahuciarse o en el que verter los dramas intestinos y llega tarde a todos los paraísos.

Tú, bruja de las letras, por más que maldigas tus propias experiencias, eres lo que eres, un compendio de venéficas espinas ensartadas en los ventrículos que por tu liquidez palpitan.

Te importará un pimiento, o dos, el que yo acuda a tu encuentro, lo he hecho hasta que me lo prohibiste, te importará nada, vale, pero aquí estoy, bórrame de nuevo, ya me voy habituando a casi todo.

Cuídate, sí, es algo retórico, seguro que ya lo haces.

1.


PS.- Jota A.

Jota Azimut [S.E.] dijo...

Mis disculpas, Danzarina de los vértigos, te envíe el mensaje como anónimo y aunque quizás no quieras conocer mi nombre tampoco es mi estilo ir por estos mundos sin identificarme.

Dejo constancia de que soy yo, ése.

Por cierto te quedo agradecido por dejar que se te lea con toda libertad.

1.

Mirna Estrella Pérez dijo...

Jota, tanto tiempo y tanto amor...