jueves 9 de junio de 2011

Lettre III

Evité, Río, tu calle, pero admito haber ocupado un mesa para cuatro en el Vidys, descansar allí las extremidades que simbolizan la familia que no nos creció. Supe detenerme en la puerta contigua al restaurant, esperar un tiempo ridículamente corto para verte llegar con tus fundas vacías de ropa de niña, sudado de lo rutinario. -Vi pasar a todos los que no eras- He vuelto a hacerme daño con el filo de las librerías. El árabe me reconoció mientras rondaba la farmacia que nos servía antes de colmado. Fue una excusa, otra provocación… A ti no parecía dolerte nada esa tarde.